Hay cerraduras sin función anti-pánico (que llamamos estándar) y cerraduras antipánico. La cerradura estándar funciona con picaporte y pestillo, lo que permite tener la puerta abierta o bloquearla con la llave. La cerradura antipánico permite que se pueda abrir la puerta incluso cuando está cerrada con la llave, a través del accionamiento de la manilla o de la barra anti-pánico. La función anti-pánico es obligatoria en vías de evacuación pues, en caso de incendio, permite el escape de los usuarios a una zona de seguridad. Las cerraduras pueden tener uno o más puntos de cierre en función de la estabilidad mecánica o del grado de seguridad que la puerta requiere. En las puertas de dos hojas hay una contracerradura que se encuentra en la hoja pasiva y que recibe la cerradura que se encuentra en la hoja activa.